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La alegría de la liberación

Fecha: 

27/12/2023

Fuente: 

La Demajagua

Autor: 

La sucesión de victorias del Ejército Rebelde durante la Operación Santiago y la ofensiva revolucionaria en toda la provincia de Oriente, en los meses de noviembre y diciembre de 1958, conjeturaba el inminente triunfo, bajo la conducción directa del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, contra la dictadura de Fulgencio Batista.
 
Estos meses significaron para los habitantes de los municipios de la actual provincia Granma su total liberación de las oprobiosas garras de la tiranía y el comienzo de la nueva etapa de transformaciones orgánicas y radicales en aras de la democracia, la participación popular y la justicia social.
 
RESULTADOS DE LA OPERACIÓN SANTIAGO
 
Desde el corazón de la Sierra Maestra, Fidel reorganizó los aguerridos y disciplinados pelotones de la columna no. 1 José Martí, con los que el 14 de noviembre liberó el poblado de Minas de Bueycito.
 
Seguidamente, planeó el cerco a la compañía M, en el poblado de Guisa, contando con pelotones del III Frente Oriental, bajo el mando del comandante Juan Almeida Bosque. El objetivo estratégico era disputarle el paso a las unidades enemigas del Puesto de Mando de Bayamo.
 
Durante 11 días se libraron cruentos combates en la carretera Bayamo-Guisa, como los de Loma del Martillo, Loma de Piedra, La Nenita, La Villega, El Horno y El Patio; además de los de Monjará, Monte Oscuro, San Pedro, Correa, Corralillo y Los Pajales, entre otros. También, fueron liberados los poblados de Charco Redondo y El Dátil, el 25 y 28 de noviembre, respectivamente.
 
Las operaciones prosiguieron en la Carretera Central, con el cerco de las compañías 91 y M, en el poblado de Jiguaní, desde el 4 de diciembre, por pelotones del primer y tercer frentes, dirigidos personalmente por Fidel.
 
El 7, comenzó el trabajo proselitista con el mando de la compañía G-4, en Baire, pero dos días después, a las 8:00 de la noche, escapó el enemigo hacia Jiguaní. Entonces, los pobladores recibieron con mucha alegría a Fidel y sus hombres.
 
El día 10, se inició el sitio a la jefatura del batallón 10 y la compañía 102, en los edificios del Banco de Fomento Agrícola e Industrial (Banfaic), de Maffo. Ello trajo como consecuencia que los militares del poblado de Contramaestre y el central azucarero América también buscaran amparo en Maffo, propiciando la libertad de estos dos puntos.
 
Mientras se peleaba en Maffo, el 15 de diciembre las tropas del teniente Gerardo Hernández Silva asediaron en Río Cauto al enemigo, que escapó por Cayamas y La Sal hacia Bayamo. Poco después entró la escuadra de Santiago Castro, proveniente de Las Mil Nueve, y por la tarde lo hicieron los capitanes Orlando Lara y Manuel Fajardo (Piti).
 
Al otro día, se libraron varios combates al norte de Baire contra un batallón especial que trataba de auxiliar a los sitiados. Frente a la resistencia de los guerrilleros, los batistianos se retiraron desmoralizados hacia Jiguaní, donde el enemigo contaba ahora con seis compañías y numerosos efectivos de la guardia rural y la policía.
 
Unos días después, el 19, los dos batallones de Jiguaní, dejaron el poblado para dirigirse por el camino de San José del Retiro y Cupeycito, al suroeste, hacia el puesto de mando de Bayamo. En el trayecto fueron combatidos en San José del Retiro, donde perdieron la vida 11 guerrilleros, entre ellos, el valeroso capitán Ignacio Pérez Zamora, ascendido póstumamente a Comandante.
 
El 30 de diciembre, después de veinte días de combate, los sitiados en Maffo se rindieron incondicionalmente al Comandante en jefe Fidel Castro. De hecho, quedaba libre la Carretera Central entre Bayamo y Santiago de Cuba, pues tres días antes había sido liberado el poblado de Palma Soriano.
 
LA LIBERTAD EN LAS LLANURAS DEL GOLFO
 
El 15 de diciembre, el batallón 25 y una sección de tanques Sherma, abandonaron el central Estrada Palma con destino a Bayamo. Era la última unidad batistiana que le quedaba en la periferia de la Sierra Maestra.
 
Entonces tropas rebeldes, al mando del capitán Luis Crespo, ocuparon el poblado, con la ayuda de las células del MR-26-7 dirigidas por Luis Manuel Sábala y Eduardo Paneque.
 
El poblado de Troya fue declarado territorio libre, el 21 de diciembre, por las fuerzas del capitán Horacio Rodríguez, y Calicito dos días después por los capitanes Ramón Fiallo y José López Tamayo, de la columna no. 7.
 
El 26 de diciembre, la jefatura del Ejército batistiano decidió la evacuación hacia la ciudad de Manzanillo de las tropas dislocadas en Niquero, Media Luna, San Ramón, Ceiba Hueca y Campechuela. Para evitar emboscadas en el trayecto, formaron un convoy naval. Los pelotones guerrilleros de la columna 7, mandados por el comandante Crescencio Pérez, entraron a cada una de estas poblaciones para festejar con sus vecinos la victoria.
 
Al otro día, el pelotón del capitán Carlos Mas puso sitio al cuartel de Pilón. El enemigo fue conminado a la rendición, pero en respuesta salió a las calles en un carro blindado, disparando hacia las posiciones guerrilleras en Calabazas.
 
La evacuación de los puestos enemigos de Pilón y Cabo Cruz la realizaron el 28 de diciembre, ante el asedio de los pelotones de Carlos Mas y Pepe Tamayo, respectivamente.
 
El último día del mes, la tropa del capitán Juan Machado preparó el ataque a la compañía 83, en el poblado de Yara. Desde la finca El Coco, avanzaron hacia el objetivo, pero los batistianos escaparon en camiones rumbo a Manzanillo. Una avioneta ametralló el pueblo, pero no causó bajas.
 
LA FUGA DEL TIRANO BATISTA
 
Incapaz de enfrentar la ofensiva revolucionaria en todos los frentes y el ardiente apoyo popular a la justa causa liberadora, el dictador Batista huyó del país en la madrugada del 1 de enero de 1959.
 
A la ciudad de Bayamo, desde horas tempranas penetraron fuerzas de la columna no. 14, bajo el mando del capitán Orlando Lara. La jefatura del puesto de mando ordenó el traslado de todas sus unidades a este recinto militar.
 
El teniente Orestes Bárzaga ocupó la estación de policía. Más tarde, los capitanes Alcibíades Bermúdez, Gerardo Machado y Fernando Chacón y los tenientes Sebastián Arteaga, Miguel Capote y Armando Botello, ocuparon el histórico cuartel Carlos Manuel de Céspedes.
 
El pueblo de Bayamo festejaba la victoria, junto a los barbudos y los luchadores clandestinos, pero estaba muy atento a la reacción de la jefatura de la Granja. Ciertamente, aún no eran enteramente libres y podría sobrevenir una cruenta batalla.
 
En tanto, el comandante Crescencio Pérez rindió, en esta jornada, al enemigo en Manzanillo, ocupando el cuartel Bartolomé Masó, la estación de policía y el puesto naval.
 
Mientras, el batallón 14, ubicado en Veguita, se trasladó al Puesto de Mando de Bayamo sin ser molestado.  El poblado fue ocupado por el teniente Olveín Botello Ávila.
 
El 2 de enero de 1959, Fidel Castro salió de Santiago de Cuba al frente de la Caravana de la Libertad, en cuyo recorrido logró la rendición incondicional de los más de tres mil casquitos acantonados en Bayamo.